@juancarreno

Jaque (Parte 2: el reclamo)

In País on abril 18, 2013 at 11:05 am
que nadie le apunte al pueblo...

Éste es el pueblo

I

En breve (cuestión de minutos, horas, o quizás días) el Consejo Nacional Electoral (CNE) de Venezuela accederá a la petición de la oposición de auditar la votación que dió al gobierno la presidencia del país con una diferencia de 1,83 %. Muy probablemente, permitirá recontar, cotejar las actas, y -quizás- hasta acceda a recontar las papeletas. Creo que no permitirá auditar los cuadernos de votación para chequear si votaron doble cedulados, sustitución de votantes, o si votaron personas fallecidas.

Esto nos lleva a la segunda parte de lo que es la estrategia de vencer democráticamente a los sectores autoritarios y dictatoriales del chavismo y de la oposición (que no es lo mismo que vencer al chavismo, que ya cuenta incluso con un chavismo de oposición sobre el que puede leer aquí)

II

Jaque, parte 2: El reclamo

Ante el escenario de que la oposición no pueda escrutar a fondo todas las variables para saber si se torció la voluntad popular de manera cualitativamente relevante (traducción: en caso de que no se puedan revisar los cuadernos para saber si la trampa hizo que se perdiera) el comando Simón Bolívar tiene que decidir entre -al menos- dos escenarios:

Escenario 1: El reclamo visto como el último round

Bajo este escenario, el comando Simón Bolívar se negaría a aceptar condiciones que no sean las que pidió. Mantendría la acción de calle hasta lograrlo (sabiendo que no lo lograría) y llamaría a la protesta continuada y al no reconocimiento del gobierno que se habrá instalado el viernes. La respuesta del gobierno sería contundente, pero la reacción de quien realmente importa (el pueblo, tanto el que votó por el oficialismo, como el de oposición) sería impredecible: a) acción de calle por parte de ambos bandos (acercándonos más que nunca a una guerra civil en la que nadie ganaría) b) acción de calle primordialmente de oficialistas (lo cual consolidaría el socialismo duro y autoritario) c) acción de calle primordialmente de opositores al gobierno (debilitando al gobierno con chance incluso de destituirlo, pero en el camino hiriendo de muerte a la democracia) y d) sin acción de calle, escenario en el cual el resultado sería igualmente el fortalecimiento del gobierno, por tener todos los recursos de comunicación y monetarios.

Escenario 2: El reclamo visto como el primer round

En este escenario, la pelea apenas comienza. Se acepta el conteo bajo las condiciones del CNE, comienzan a llover las insinuaciones de que el comando (y el candidato) se vendieron al gobierno (y el estado las refuerza con grabaciones y declaraciones insidiosas en el canal de TV de todos los venezolanos). La protesta pierde fuerza, el resultado es exactamente el que el CNE difundió el día de las elecciones, el comando Simón Bolívar acepta los resultados, y el gobierno -reconocido nacional e internacionalmente- comienza su período administrativo.

III

Sin duda, el escenario más conveniente para la oposición cuya agenda es la toma del poder por convencimiento (y hasta ahora Henrique Capriles ha dado todas las señas de tener dicha agenda) es el de ver el reclamo como apenas el primer round de una nueva pelea. Un round, por cierto, que es una victoria, por las siguientes razones:

  1. Se logró dejar patente el inmenso rechazo que genera que el poder electoral intente engañar a la población vendiendo el error lógico de que “las máquinas funcionan bien, ergo, el CNE funciona bien”. Así como la vinotinto ha llegado a donde ha llegado gracias a sus jugadores y no a los directivos, así mismo los venezolanos podemos ver que no es el equipo de funcionarios de rango medio, ni las máquinas, los que dañan la credibilidad del CNE. El problema es la patanería en el más alto nivel. En una frase: La rectora Lucena se ha convertido en el César Farías de la democracia.
  2. Se desmontó el discurso de que “violencia=oposición”. Cuando la opinión pública estaba esperando un escenario de guerra por una llamada a manifestar del líder opositor (y una negativa antidemocrática del presidente acreditado, quien contestó “¡esa marcha no entra a Caracas!”) la reacción de la oposición fue desmontar la marcha y llamar a la paz. Los extremos llamarán a ésto pusilanimidad (y los extremos están en ambos bandos) pero el pueblo que hace ganar o perder elecciones, en realidad, lo llamó alivio. La reacción del alto gobierno fue más censura, con el presidente de la Asamblea convirtiéndose en juez y decidiendo no darle derecho de palabra a los diputados opositores por negarse a reconocer la victoria de Maduro, además de 14 puntos de sutura para uno de estos diputados dentro de la Asamblea. Resulta curioso ver cómo pedían cárcel para Capriles por la muerte de manifestantes por ser él el que llamó a la calle, pero no se pide cárcel para el presidente de la Asamblea por una pedrada a un diputado, en un recinto cerrado, lleno de efectivos de seguridad y cámaras de video y en el cuál aún no se conoce ni un sospechoso del acto violento. En este momento, el carmonismo (prohibición y censura de manifestaciones, y suspensión de sus cargos de los funcionarios opositores al poder) está más vivo que nunca: se llama Cabellismo y Madurismo.
  3. Permitirá iniciar una era centrada en acciones de bienestar social, y no en discursos de bienestar social. Capriles, al aceptar a Maduro luego del reconteo, debe incluir en su mensaje la narrativa de “ganaste, y estaré al lado del pueblo y de frente a ti, para que cumplas lo que el pueblo quiere que cumplas”. Se convierte en la figura contra el poder de los enchufados. La ineptitud del gobierno llevará siempre a la gente a plantearle a él la denuncia, y él debe escucharla y servir de caja de resonancia. La principal victoria de la oposición, es la victoria de Maduro. En cuestión de días, Capriles tendrá mayor popularidad que el Madurismo. Esto llevará a que, en las elecciones municipales, la presencia de Maduro sea un lastre, y la de Capriles una ventaja. Todo esto en preparación para el próximo escenario de este jaque: la lucha por una Asamblea Nacional en la que se vea reflejado el verdadero país mayoritario: el que está dividido a la mitad en visión política, pero está unido en su indignación contra la patanería, el lujo criminal de la corrupción (socialista y de oposición) y los enchufados. Ése será el siguiente round, y lo importante, más que lograr un knock out, es que el contrincante llegue a él con dolor en las costillas.

Merecernos la democracia no es una carrera de 100 metros planos. Es un maratón. Vamos de segundo, pero con más aliento que el primero.

¿Vamos a detener la carrera?

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